¿Por qué deberíamos hablar más de salud mental en el mundo de la comunicación?

El estrés constante, la ansiedad y la fatiga afectan cada vez a más profesionales del periodismo y la comunicación ¿Qué podemos hacer para cambiarlo?

Uno de los efectos de la pandemia que sigue muy presente entre la sociedad es el impacto negativo en la salud mental. Según un informe científico de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el primer año de la pandemia de COVID-19, la prevalencia global de ansiedad y depresión aumentó en un 25%. Esta situación se explica, en parte, por el estrés causado por los confinamientos, la soledad y la incertidumbre a la que nos expuso el COVID-19. 

Este mes de mayo de 2022 es el mes de la concienciación sobre la salud mental en Estados Unidos. Sin embargo, la necesidad de hablar sobre bienestar mental y emocional de las personas es global y más urgente aún entre algunos grupos – como la infancia y los jóvenes – y profesiones que por sus características son más vulnerables a padecer problemas de salud mental. 

Profesionales de la comunicación, entre los más estresados

En los últimos meses se ha hablado mucho de la labor titánica del personal sanitario durante los meses más duros de la pandemia, que además de jornadas laborales interminables, también implica riesgo de contagio. Igualmente, otros profesionales que han estado en primera línea han padecido situaciones similares de estrés intenso, lo cual puede conllevar ansiedad, miedo, frustración, tristeza y también reacciones físicas, como contracturas musculares, agotamiento o insomnio.

Es importante reconocer dentro de los sectores de la comunicación y el periodismo, la presión y estrés continuado a los que se enfrentan muchos profesionales. De hecho, según datos de CareerCast de 2019, 3 de los 10 primeros puestos en su ránking de profesiones más estresantes están relacionadas con el periodismo, la comunicación y las relaciones públicas. Podemos imaginar que, a raíz de la pandemia, ese estrés es aún mayor.

En abril de 2020 el Centro Internacional para Periodistas (ICFJ) y el Tow Center para el Periodismo Digital de la Universidad de Columbia realizaron una encuesta global entre periodistas para obtener datos más concretos sobre la afectación de la pandemia en la industria. Los hallazgos fueron alarmantes, pues el 70% de periodistas encuestados indicó que el impacto en su salud mental fue el aspecto más difícil de cubrir el Covid-19, seguido por el temor al desempleo y otras preocupaciones financieras (67%).

Abordar la salud mental de periodistas y comunicadores es urgente

Entre las reacciones emocionales o psicológicas más comunes que las personas encuestadas para el estudio de ICFJ y el Tow Center mencionan está el aumento de la ansiedad, agotamiento y burnout, y dificultad para dormir. Es preocupante que ese malestar, que afecta a la persona a nivel mental, emocional y físico, esté tan generalizado y se haya convertido prácticamente en un efecto colateral de ejercer el periodismo o de trabajar en puestos relacionados con la comunicación.

La realidad es que las consecuencias de ese estrés continuado y de la vulnerabilidad de la salud mental de profesionales de nuestro sector van más allá del impacto a nivel individual. Cuando un reportero está lidiando con factores como la fatiga, el estrés, la falta de recursos, o la preocupación por mantener su propio empleo, la calidad de su trabajo va a verse afectada y como consecuencia la sociedad va a estar peor informada. Y, como sabemos, las consecuencias de la desinformación pueden ser demoledoras para la democracia y la convivencia.

Por otro lado, el periodismo se enfrenta a lo que en inglés se ha titulado como la “Great Resignation Wave”, que sería la gran ola de las renuncias o dimisiones. Cada vez más jóvenes profesionales deciden abandonar su carrera periodística para pasarse a otras profesiones menos precarizadas y estresantes. Lo hacen desencantados por las condiciones laborales y de estilo de vida que les ofrece esta profesión, y en una apuesta por priorizar su bienestar. La consecuencia para el periodismo es una pérdida de talento preocupante y que compromete el futuro del sector.

El rol de las empresas en el bienestar de los empleados

El consenso es general cuando se habla de encontrar soluciones para mejorar la salud mental y el bienestar general de trabajadores de sectores de la comunicación o el periodismo: la solución debe ser estructural y se necesita un cambio de cultura de trabajo.

Por ejemplo, no se puede esperar que un empleado esté pendiente de la bandeja de entrada o las redes sociales las 24 horas al día, las vacaciones y los días libres son imprescindibles, y las personas que están en puestos de liderazgo deberían tener formación para cuidar mejor de sus equipos y detectar posibles casos de depresión o burnout antes de que sea demasiado tarde.

Mientras que muchos de los cambios deben ser sistémicos y a nivel de industria y empresa, también hay prácticas sencillas pero poderosas que pueden ayudar a mantener los niveles de energía y evitar el agotamiento. En el informe Índice de la anatomía del trabajo 2022 de Asana, se propone el uso del llamado ​​”marco 3M”, que consiste en incluir en el trabajo, tres formas de descanso: macro, meso y micro, lo que sería largo, intermedio y corto. Cada tipo de descanso tiene frecuencias y formas diferentes. Por ejemplo, un descanso de unos minutos cerrando los ojos entre reuniones o realizar estiramientos en la oficina puede ayudarnos en el día a día.

Reconocer la importancia y la urgencia de cuidar de nuestros profesionales es el primer paso y cada vez hay más conciencia social sobre ello. Sin embargo, implantar rutinas de trabajo más saludables, minimizar los factores de riesgo, y realizar un compromiso real a nivel de empresa es indispensable para que el sector de la comunicación y del periodismo no pierda más talento y pueda ser sostenible a largo plazo.

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